Los caminos de la historia son, a veces, impredecibles, y tejen conexiones inesperadas. ¿Podría ser Soria la ciudad donde se selló el punto final de la monarquía de Mallorca? Una investigación impulsada por la Universidad balear y el Consell quiere confirmar si fue en esta ciudad donde se enterró a Jaume IV, el último eslabón de la cadena dinástica. Van a excavar en el antiguo convento de San Francisco en busca de sus restos.

El reino de Mallorca tuvo una vida breve, de apenas un siglo. Los que van desde la muerte de Jaime I El conquistador, que divide el reino de Aragón en su testamento, y crea el reino de Mallorca -con Jaime II como primer rey- hasta la muerte de Jaime III a manos de Pedro el Ceremonioso, que reunificó de ese modo lo que El Conquistador había dividido. Pero aún cabría un epílogo, el de Jaime IV, que nunca llegó a tomar posesión como rey, pero que batalló contra su tío para intentar restaurar la dinastía. Es su historia, complicada y dramática, la que podría haber terminado en la ciudad Soria, según indican los documentos conocidos.

“Jaime IV representa el último eslabón de esta monarquía y queremos verificar lo que la documentación dice: que fue enterrado en el convento de San Francisco de Soria. Si lo confirmamos, podremos dar por cerrado este capítulo de la historia de la dinastía balear. Si no está, nos faltaría un eslabón en la cadena”, explica Helena Inglada, codirectora de la investigación, que se traducirá también en la publicación de una monografía sobre este personaje, no demasiado conocido.

La pregunta se impone. ¿Cómo llega el infante a Soria tras un periplo complejísimo que le lleva, primero, de prisión en prisión por buena parte de Europa, por decisión de su tío y rival, y luego, de batalla en batalla tras conseguir reunir a un ejército de 6.000 hombres que nunca estuvo en Soria? Hay dos claves que pueden explicarlo. La primera podría resumirse en un lema de vigencia universal: el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Por ese camino, Jaime IV recibió apoyo del reino de Castilla, gobernado entonces por Enrique de Trastámara, y enfrentado al reino de Aragón. Aunque ciertamente no fue un apoyo militar, ni económico, en Soria debía sentirse protegido. El segundo factor tiene que ver con que la guerra contra su tío llevó al infante a Navarra. Allí se vio malherido y, ante la perspectiva de una posible muerte próxima, decidido trasladarse hasta el convento de San Francisco de Soria, que no estaba muy lejos. La orden de los franciscanos siempre fue muy apreciada por la monarquía balear y Jaime IV seguramente quiso ir allí justamente a morir.

Damos por hecho que el infante está enterrado en el convento -seguramente en la capilla de la Concepción- porque así lo estableció Jaime IV en su testamento. Pero el cumplimiento de sus últimas voluntades dependía de su hermana Isabel, lo que abre un margen de duda que la investigación quiere zanjar. Sin esconder que las dificultades son abundantes, debido a las muchas alteraciones sufridas por el convento: el edificio colapsó, sufriendo daños estructurales, fue destruido por un incendio, desmantelado intencionadamente durante la Guerra de la Independencia para que no pudieran utilizarlo los franceses…

Arqueólogos mallorquines buscarán en Soria los restos del infante Jaume IV

EFEHistoriadores y arqueólogos amplían durante 15 días la investigación, guiados por señales de georradar bajo un antiguo templo soriano, para localizar al heredero mallorquín

En una actuación anterior, en 2008, realizada con georradar, los investigadores baleares creyeron detectar una cavidad de 7 por 3 metros en el subsuelo que sería compatible con la capilla que se busca. Pero incluso si fuera así, y si allí estuviera la capilla de la Concepción, habrá que comprobar si quedan restos humanos y si estos pueden identificarse como los del infante Jaime IV.

Del resultado de la actuación dependerá que surja, o no, un puente que enlace dos realidades históricas diferentes. Según explican los investigadores en su memoria “puede establecer el inicio de una fructífera relación entre Soria y Mallorca para el conocimiento de un pasado que se une en este punto”. La investigación sobre la historia del convento soriano, esencial para los propósitos del equipo balear, es también una aportación a esa historia común compartida que podría unir Soria y Mallorca.

Lo más sorprendente de la intervención que el equipo balear realizará a partir de la próxima semana es que da continuidad a otra anterior de hace 18 años. “Nuestra intención era volver dos años después, pero entonces se cruzaron la crisis económica de 2008, las circunstancias personales de los miembros del equipo, con padres necesitados de cuidados, y, como colofón, el COVID”, explica Helena Inglada. 18 años después, los investigadores baleares podrán ir al convento y parafrasear la célebre frase de Miguel de Unamuno: “como excavábamos ayer…”

De lo investigado hasta ahora, y si se cumplió su voluntad testamentaria, puede afirmarse que Jaime IV “fue enterrado en la nave central de la antigua iglesia románica de San Francisco, que actualmente es un solar anexo a la nueva iglesia del siglo XIX, lleno de matorrales y hierbas, dentro de las murallas que delimitan el antiguo convento y dentro del núcleo urbano de la ciudad”. Tras la desamortización, lo que quedaba del convento pasó a la Diputación de Soria, que lo destinó a hospital: el Hospital de Santa Isabel, ya desaparecido. Actualmente, la Diputación provincial tiene arrendado el edificio al Hotel San Francisco, anexo al solar donde los investigaciones baleares pretenden acometer su excavación en busca de los restos de Jaime IV. Una excavación de 115,51 metros cuadrados, una superficie que no sólo incluye la nave central, sino la zona presbiterial del convento y al ábside de la capilla central. De sus resultados dependerá que sea posible cerrar ese episodio de la dinastía de Mallorca o que haya que seguir investigando.