Menos de 24 horas ha tardado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en reaccionar a la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil celebradas el domingo, que permitirá un cuarto mandato de la izquierda en el país latinoamericano. “Parecía otra elección amañada, francamente. No tomé partido, pero fue una imagen terrible para el mundo. Las elecciones tienen que ser indiscutibles, y a mí me pareció muy mala”, señaló el mandatario republicano. El candidato derechista Flávio Bolsonaro, que perdió las elecciones tras una histórica remontada de Lula, insistió inicialmente en que no reconocería el resultado electoral, pero este lunes ha dado marcha atrás en sus planes de impugnarlo.

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