“Si Ted Kennedy hubiera tenido un Volkswagen, ahora sería Presidente de los Estados Unidos”.

Así decía aquel cartel publicitario que jamás se publicó.

Estaba muy reciente el suceso de Chappaquiddick. En un puente sobre el pequeño río de ese nombre, un automóvil conducido por el senador resbaló y fue a caer en la gélida corriente. El político pudo salir del vehículo y salvarse, pero Mary Jo Kopechne, su compañera de esa noche, pereció ahogada.