Luiz Inácio Lula da Silva ha protagonizado una remontada inédita en las elecciones presidenciales de Brasil, y su victoria tiene un impacto que va más allá de las fronteras de la mayor potencia de América Latina. El presidente, referente desde hace décadas del progresismo global, derrotó al senador Flávio Bolsonaro, heredero político de su padre, el expresidente condenado por golpismo. El resultado es una inyección de optimismo para la izquierda, y una demostración de que el avance de la extrema derecha alineada con el trumpismo no es inevitable.
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