Con el inicio del curso escolar 2026-2027, millones de estudiantes regresan a las aulas y, con ellos, se reactiva el servicio de comedores escolares, un pilar decisivo para la conciliación familiar en España. Este curso consolida definitivamente los cambios fijados por el Real Decreto 315/2025, una normativa orientada a promover dietas más saludables en la infancia, pero cuya aplicación práctica genera dudas entre padres y tensiones financieras en el sector de la restauración colectiva.

¿Qué cambia en el menú escolar este curso?

La legislación impone pautas más estrictas en la elaboración de los menús diarios con el objetivo de erradicar los ultraprocesados y fomentar productos frescos:

Fruta fresca de temporada: Se convierte en el postre principal y prioritario frente a los lácteos azucarados.Cereales integrales: El pan, la pasta y el arroz servidos deben ser integrales.Adiós a los fritos y precocinados: Se eliminan platos procesados como sanjacobos, croquetas o flamenquines, sustituyendo las frituras por elaboraciones al horno.Menos carne procesada: Se reduce la presencia de carnes rojas y procesadas para dar un mayor protagonismo a la proteína vegetal.Prohibición de azúcar: Restricción total a las bebidas azucaradas y bollería.Costes al límite: el dilema de las empresas de catering

El sector del Food Service, encargado de gestionar los comedores escolares en España, mueve más de 1.300 millones de euros al año y representa el 34 % de la facturación de la restauración colectiva.

Aunque las empresas han asumido las exigencias nutricionales, desde la patronal advierten de que elaborar menús con productos más ecológicos e integrales supone un incremento directo en los costes de producción. Dado que los concursos públicos de larga duración no actualizan los precios asignados por menú, las compañías se ven obligadas a asumir este sobrecoste reduciendo sus márgenes de beneficio.

A esta situación se suma el encarecimiento de los carburantes, con un diésel sobrepasando los 2 euros el litro, lo que eleva considerablemente los costes logísticos de las empresas que transportan la comida desde cocinas centrales a los colegios. Aunque de momento no hay riesgo de licitaciones desiertas, el sector avisa de que la viabilidad del servicio a largo plazo se encuentra tensionada.

Las quejas de las familias: proteína escasa y falta de sabor

Desde la Confederación Española de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa) señalan que, si bien la redacción de la ley es positiva, en la práctica persisten serias carencias nutricionales:

Falta de pescado y proteína de calidad: Se detecta una escasa presencia de pescado y una baja calidad en las fuentes de proteína animal.Menús incompletos: Ceapa denuncia que algunas empresas recomiendan a las familias "completar la nutrición" durante la cena, un problema crítico para menores en riesgo de pobreza donde el menú del colegio constituye su principal aporte calórico del día.Precios congelados durante una década: La organización de familias cuestiona que los precios del menú escolar apenas hayan subido en diez años pese a la inflación, lo que repercute negativamente en la cantidad y calidad de las raciones.

Por su parte, las familias reconocen mejoras evidentes como la desaparición de los rebozados y la inclusión de fruta fresca, pero coinciden en que las elaboraciones resultan en ocasiones demasiado básicas o faltas de sabor (como legumbres aguadas o verduras sin aliñar). Esta falta de palatabilidad está llevando a algunas familias a reorganizar sus horarios para que sus hijos vuelvan a comer en casa.