El magnate Warren Buffett anunció este viernes que deja la presidencia del conglomerado Berkshire Hathaway y pasa la estafeta a su hijo, Howard Buffett, menos de un año después de ceder la dirección ejecutiva a Greg Abel.

Buffett, que con 96 años es el inversor más famoso del mundo, envió una carta dirigida a sus accionistas para despedirse antes de pasar a ser presidente emérito de Berkshire, sin abandonar el consejo de administración.

“El padre tiempo siempre gana. Sin embargo, ha sido generoso conmigo. Me ha dado la oportunidad de ver a Berkshire llegar a un punto en el que tengo más confianza que nunca en lo que nos espera”, declaró en la misiva.

Conocido como el ‘Oráculo de Omaha’ por su capacidad para anticiparse a las tendencias de los mercados, Buffett se despidió de los accionistas y agradeció el trabajo compartido en Berkshire, para la que trabaja desde 1965.

Warren Buffett confía en el papel que pueda desempeñar Greg Abel como su reemplazo

Según explicó, parte de la razón para hacerse a un lado es Greg Abel: “Mis expectativas sobre él eran altísimas desde el inicio, y las ha superado. Ha asumido plenamente el cargo de director ejecutivo en todos los sentidos”.

A principios de este año, Buffett cedió la dirección ejecutiva a Abel, miembro de la junta directiva de Berkshire desde 2018, y presidente y director ejecutivo de la filial energética de la empresa, Berkshire Hathaway Energy, desde 2011.

Ahora, la presidencia la asumirá su hijo, Howard Buffett, consejero del conglomerado durante 33 años.

“Es un período de preparación más largo que el que yo tuve antes de asumir el mando a los 34 años. Greg dirige la empresa; Howard protegerá su cultura y sus valores, ambos más valiosos que cualquier cosa que figure en nuestro balance”, apuntó para defender el nombramiento.

El magnate pidió a los accionistas pensar en su hijo como “una póliza que poseen y esperan no tener que cobrar nunca”: “Howard se preocupa profundamente por Berkshire, al igual que todos nuestros consejeros”.

A su juicio, la empresa está en “excelentes manos”, entre otras, las suyas, porque no dejará de ser accionista.

Durante su tiempo como director ejecutivo de Berkshire Hathaway, la empresa casi duplicó los rendimientos del S&P 500, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 19.9 por ciento en comparación con la ganancia del 10.4 por ciento del índice.